jueves, 24 de mayo de 2012

Añoro la realidad.

No soy para nada de los que dicen que los tiempos de antes fueron mejores que los tiempos actuales, me resultan un total absurdo esas afirmaciones, más si están concebidas desde un punto de vista generalizado, abarcando todo los quehaceres humanos.

Pero me atreveré a decir o mejor a analizar respecto a las relaciones interpersonales, que apesar de los muchos adelantos tecnológicos dispuesto a mejorar la comunicación entre las personas, persivo, (tal vez no esté en lo correcto) que estamos más distantes o menos comunicados unos de otros, sin caer en generalidades.

Estamos más informados, gracias a las telecomunicaciones y la enorme cantidad de artilugios creados para estos fines. Antes de toda esta escena virtual, en la cual dedicamos gran parte de nuestro tiempo, buscando informarnos y comunicarnos a una velocidad y con una eficiencia que sólo era vista en la literatura de ciencia ficción, teniamos la necesidad de ver a la gente con la cual nos comunicabamos, éstas interacciones reales eran más frecuentes y provechosas, ahí vemos la importancia del contacto físico.

Los diferentes tipos de relaciones que acostumbramos tener, tales como en lo familiar, laboral, escolar, y de pareja, solian ser en cierto modo más estrechas, evidentemente por un diario compartir real, sin la prisa de hoy día. Tenemos una enorme cantidad de ejemplos que nos pueden indicar en cada una de estas áreas, que nos muestran en que situaciones han cambiado y por tal razón, la relación y comunicación.

Los roles han cambiado, tanto para el hombre como para la mujer, la realización de nuestras actividades cotidianas por igual, aunque hoy tenemos que hacer lo mismo que haciamos antes, en cuanto al trabajo, el estudio y nuestras necesidades básicas, hoy día y con una indiscutible intención de incremento, tenemos mucho más en que distraernos, que los medios nos han vendido y metido por boca y nariz como necesidades por encima de las básicas.

Esas distracciones son las responsables en cierta medida de nuestro "corre-corre" diario, dedicamos gran parte de nuestro tiempo en estas, limitando muchas veces el tiempo productivo, para actividades sociales de mayor importancia, que nos puedan ayudar a crecer en comunidad y mejorar en sí nuestras sociedades.

No estoy opuesto para nada a la tecnología, todo lo contrario, lo que si me preocupa es el uso que le damos, y en las cosas que nos afectan por ese mal uso. En la actualidad estamos conectados a los principales medios de comunicación y las variadas ofertas de redes sociales, que nos mantienen al tanto de las últimas noticias y de las últimas actualizaciones de nuestros contactos.

Pero no podemos negar que la virtualización de muchas de nuestras actividades cotidianas hoy día, que en tiempos anteriores requerian de la interacción directa de dos o más personas, es la responsable de parte de la insensibilidad que pueden exhibir algunas personas. El afecto, el apego, la compasión que genera la realidad del contacto físico de una persona a otra, no se puede comparar con el acceso virtual a la vida de otras personas que nos facilitan los medios tecnológicos.

Para las nuevas generaciones es normal compartir, besos, abrazos, comida, bebidas, música, peliculas, sexo, etc. de manera virtual, ha llegado a pensarse que esas actividades realmente corresponden a una vida plena, y bien como mencionaba anteriormente, nos enteramos al instante de lo que está pasando en el mundo y hasta fuera de éste, pero nos estamos distanciando cada vez más, tal vez todo esto sea parte de esa teoría cosmológica que sugiere que el universo se está expandiendo y los cuerpos que lo habitan se distancian unos de otros.

miércoles, 25 de abril de 2012

Consumo-cambio-compartir.

Mantenía hace unos días una discusión con una colaboradora de mi área laboral, aprovechando el ocio y para deshacernos de la monotonia diaria, sobre las necesidades del ser humanos y sus métodos para lograr suplirlas, abordando en cierto momento de la discusión temas políticos, económicos, especificamente sobre la tendencia consumista y la obsesión de querer tener.

Yo concluía diciendo que esto último es el principal factor de las desigualdades sociales, y el gran catalizador para la insatisfacción e infelicidad del ser humano, mi compañera de labores me contradecia, diciendo que eso es propio del ser humano, que el ser humano no puede dejar de querer.

Obviamente somos seres con voluntades innatas, con necesidades dispuesta por nuestra biología, pero no podemos confundir un tipo de "querer" con otro, le pongo el siguiente ejemplo; no es lo mismo querer 10 carros F1 Ferrari, a querer una área árida poblada por enormes y verdes árboles, es verdad que no podemos dejar de desear o querer, el asunto está en que queremos.

Nuestro planeta urge de atención y cuidado, ya que estamos atendiendo de manera egoísta a las necesidades personales, obteniendo, usando y abusando de la enorme cantidad de recursos naturales que nos ofrece el entorno, sin tomar cuenta de la sustentabilidad del mismo, pero no solo eso, estamos construyendo un mundo con materiales nocivos al medio ambiente. Aunque gracias a los adelantos tecnológicos y los estudios con nuevos materiales más amigables con éste, estamos avanzando en ese sentido, pero voluntades más inconcientes y con mucho poder mediático, por su conveniencia, no están muy dispuestas a dar un cambio definitivo.

Todo esto me lleva a pensar, con desagrado, en lo repugnante que se han vuelto nuestras sociedades, nuestra gente, cosas que tiempo atrás eran propias de la gente que ostentaba grandes fortunas, gente muy pudiente económicamente hablando, ese deseo de aglutinar cada vez más riquezas, poniendo éstas sobre todo lo demás, sin importar los medios. Hoy, lo vemos casi en todos, sin distinción de clase, en busqueda de lo mismo, con un imperativo deseo de tener más y más.

Es cierto, queremos placer, comodidad, seguridad, no puedo ser indiferente y mentir diciendo que no quisiera tener todo lo anterior, yo también soy de este planeta, me criaron y educaron en la misma sociedad que anteriormente describía, un coñazo para mi si digo lo contrario, no me engaño tampoco, sabiendo yo hasta que punto eso puede ser aberrante, y eso a la verdad podría ser contradictorio para otra persona.

Puede que sea como decir, "el tren va descarrilao", y preguntarse así mismo "pero por qué no te apeas güevon".

Puede que no esté haciendo nada para que las cosas sean diferentes en el mundo, puede que la fuerza o voluntad de unos pocos no sea suficiente, pero que muy probablemente seremos suficiente para avanzar, cambiando nuestra necesidad de poseer con la necesidad de compartir.

Ganas no me hacen falta, de abandonar y huir de todo este mal social, pero las razones para quedarme son más fuertes y justas, considero, (entre mi pesimismo) que en algún momento, poco a poco, nos iremos dando cuenta de las verdaderas necesidades y del terrible daño que nos estamos haciendo jodiendo el mundo con toda nuestra mierda  y retomar el carril correcto que nos lleve a mejor lugar, hasta que cambien nuestra forma de vida y demos el siguiente paso.

domingo, 22 de abril de 2012

El 20 de Mayo 2012, y yo.

Hipócritas
Estamos a menos de un mes para que en la Rep. Dom. se celebre por todo lo alto, con bombos y platillos la fiesta de la "democracia", mejor entendida como el día de las votaciones para elegir al primer mandatario de ésta nación, que también, aunque éste agraciado no lo sepa, será el primer responsable de la situación social de este país del Caribe, por los próximos cuatro años.


Como apolítico que soy, estoy ansioso de que llegue ese próximo 20 de Mayo...para descanzar  de las caravanas, bandereos y las escandalosas comparsas de los diferentes partidos que se presentaran a la contienda para disputarse el "gran pastel",  pero lo que más deseo ver (con tristeza) a toda esa ciudadania votante perder su tiempo.

Sin necesidad de mencionar la situación de otras naciones, por respeto, sabiendo que también en muchas pasa los mismo y peor, la política en R.D. es un negocio, los políticos son mercaderes constitucionales, en donde sus intereses están movidos por una sed de lucrarse ellos mismos, y de paso a familiares, amigos y patrocinadores (ciertos empresarios de renombre nacional).

Todo en la política aquí apesta a corrupción, en cada Secretaría, Ministerio, o apartado dispuesto por el Estado para ejecutar políticas, hay alguien  que está "metiendo mano" (robando, estorcionando, mintiendo, etc.) y en muchos casos el responsable del área en cuestión es el primero.

Eso se sabe porque, solo hay que ver durante cada período a la oposición, de la manera que se denuncian a diarios actos de corrupción, y vuelva pasa lo mismo cuando ya esa oposición está con la "batuta" (el mando).

Todo el proceso electoral le cuesta al Estado miles de millones de pesos dominicanos, que desde el inicio del mismo hasta que termina, los partidos no dejan de gastar, el Estado dispone una enorme cantidad de dinero para cada partido contendiente, sin contar lo que reciben del sector privado, a quienes tendrán que devolver el "favor" con intereses de haber ganado las elecciones.

Yo no voto, no hay ningún político en este país que represente real y verdaderamente los intereses de la nación, no lo hay, el ver otro culo sentarse en la silla presidencial no significará ningún cambio, de cien políticas positivas para la nación, un millón negativas, es así, y lo ha sido durante mucho tiempo. Aunque no me gustan los augurios, estoy casi seguro que la única situación que mejorará será la de los que tengan la oportunidad de ponerse la "teta" en la boca.

El pesimismo es la cura para la decepción, y yo estoy curado.

sábado, 21 de abril de 2012

El despotismo y sus libertades de ser.

Por qué no se ha pensado nunca establecer leyes con las cuales cualquier mortal, sin importar su estrato social, pueda ampararse para denunciar el maltratado infringido por el despotismo que suelen ejercer ciertos mortales, palógicamente endiosados?.

Cuando hablamos de despotismo nos vienen a la mente escenas relacionadas con asuntos militares o el despotismo ilustrado que floreció en algunas monarquias del siglo XVIII, esto, en el caso de haber tenido la dicha sin alguna experiencia personal como víctima directa de tal flagelo. En caso contrario nos pueden llegar infinidad de escenerarios en los cuales podemos ver a nuestros padres, abuelos, tios, maestros o en el ambiente laboral accionando en base a esta conducta.

La pregunta inicial se podría responder de la siguiente manera, tomando en cuenta los primero ambientes en donde podemos llegar a ser víctimas de algún déspota, "jamás me atrevería a demandar a mis padres, por ser tan cabrones conmigo", en ese sentido no hablo de la autoridad que les confiere a los mayores en el hogar, haciendo uso de regaños o incluso castigos físicos, el asunto en cuestión aquí es un brutal y desconsiderado accionar cerrazónico que envuelve a la persona déspota y lo recarga sobre otra persona.

Ese déspota puede ser cualquiera de los mencionados, son los responsables de graves traumas  sicológicos, por lo que han de ser considerados como abusadores y que estén sujetos a la sanción, a la denuncia, por daños que pudieran ser irreversibles en la vida de otros.

El déspota es una persona desagradable que puede llegar a provocar una repulsión tal en los afectados, que luego del daño mental, la ira, la impotencia y varios sentimientos reprimidos, pueden desencadenar una serie de actos violentos que atenten con la vida de otras personas y hasta la propia.

Crecer en un hogar con padres, abuelos, o tios déspotas puede marcar para siempre estos individuos que ven coartadas todas sus libertades y derechos, hacen de ésta una persona retaida y timida, entre otras tantas condiciones que podrían manifestarse en ellos.

En el área escolar y laboral pasa lo mismo, encontramos maestros y jefes que suelen querer imponer sus criterios y convicciones limitando todo nuestro accionar, todo nuestro pensamiento.

El déspota se regocija al momento que denigra, que humilla a sus subordinados, no suele permitirle la palabra a los demás y cuando lo hace es para refutar y estregar en cara su razón, como única y verdadera.

Sabemos que está establecido en la  DDHH sobre las libertades y derechos humanos, en el artículo 19 en relación a la libertad de expresión, estos son principios universales, propios para todos los seres humanos sin importar su condición, el déspota viola este principio.

Tal vez por estar tan familiarizados con el tema lo vemos como algo "normal", muchos crecimos con el, lo vimos en la escuela, luego de adultos lo seguimos viendo en el área laboral, es común encontrar personas así en nuestras sociedades, pero eso no significa que deba ser permitido o aceptado, ha de ser denunciado, y que estas quejas sean tomadas en serio, sin temor a represalias.

Una de las razones por el cual el despotismo goza de la libertad de manifestarse, es por el miedo a castigos mayores, ya sea en el hogar, en la escuela maestros que llegan a reprobar a los alumnos, jefes que cancelan a empleados por revelarse y al no ser denunciado sigue estando presente en todos los ambientes sociales.

Más que una sanción, estas personas necesitan terapia sicológica, sino está catalogado el despotismo en el DCM-IV como trastorno mental, debería de estarlo y ser tratado por un experto en la conducta.